miércoles, 25 de septiembre de 2013

Solo un instante...

Solo un instante...


Ven...muéstrame en un sueño tus bondades. 
Déjame sentir, que en vano no he vivido; 
Que la brisa en mi rostro era un regalo
y era Dios que se asomaba en la sonrisa de mi niño.

Enséñame tu rostro entre mil otros,
para que pueda distinguirte de los vivos. 
Solo un instante tómame la mano
para saber que en mi noche helada,
tu negro manto, será mi nuevo abrigo.

Para que pueda entender que no soy nada;
y seré eterna con mi último suspiro.
Que he respirado el aliento de la vida,
y he alimentado con verdades a mi espíritu.

Que en tu abrazo soñaré mi mejor sueño,
y volaré por los lugares prometidos.
Y que mi alma nacerá con luces nuevas
cuando de mis ojos, el brillo se haya ido.